Si la legislatura de Patxi López y Rafael Bengoa en Osakidetza se nos hizo larga, la de Iñigo Urkullu y Jon Darpón no ha sido menos. Los últimos cuatro años han sido una continuación de los anteriores aunque cambiaran los trajeados protagonistas: Freire (PSE), Azkuna (PNV), Inclán (PNV), Bengoa (PSE) y Darpón (PNV). Eso sí, con una campaña de imagen que más de alguna empresa multinacional envidiaría.
Mientras, a las y los usuarios, trabajadores y trabajadoras de Osakidetza nos ha resultado difícil comprender cómo un servicio de salud tan pretendidamente brillante fallaba sin embargo en el día a día, en su organización, en su equidad, en su accesibilidad.
Es cierto que en Osakidetza no se ha llegado al nivel de otros servicios de salud del Estado gestionados por el PP. Aunque resulta reconfortante compararse con la situación de los que están al borde del desastre, esto no mejora la propia y, a menudo, impide que se detecten los problemas y se tomen las medidas para solucionarlos.






